Coordinación y eficacia para salvar vidas
Según datos de la fiscalía de Seguridad Vial, en torno al 50 % de las muertes debidas a colisiones de tráfico se producen en el escenario del accidente o de camino al hospital y antes de llegar a este.
Respecto a los pacientes que son trasladados al hospital, el 15 % de las muertes se producen antes de las cuatro primeras horas tras el accidente, y el 35 % se producen después.
Una atención eficaz tras un accidente, incluido un transporte rápido al centro adecuado por parte de personal cualificado, reduce las consecuencias de las lesiones sufridas. Distintas investigaciones indican que disminuir de veinticinco a quince minutos el tiempo entre el accidente y la llegada a los servicios médicos de urgencia podría reducir las muertes en una tercera parte y que la formación sistematizada de los equipos de rescate y de ambulancia puede reducir el tiempo de liberación de víctimas de accidentes atrapadas en coches y camiones en un 40-50 %.
Estas conclusiones explican la razón de la publicación de la Guía de Buenas Prácticas para la Atención Inmediata a las Víctimas en Siniestros Viales, que surgió tras la reflexión de todos los actores implicados en un siniestro vial y que fue impulsada y dirigida por el fiscal delegado de Seguridad Vial para Andalucía, Ceuta y Melilla, Luis Carlos Rodríguez León.
El fin prioritario del documento es ofrecer la mejor atención posible a las víctimas, optimizando los niveles de eficiencia y calidad en las acciones de rescate y garantizando la seguridad de todos los implicados. Es decir, prima la colaboración entre los distintos servicios de emergencias, partiendo del respeto a los protocolos operativos técnicos de cada uno.
Asimismo, se busca facilitar el trabajo de los cuerpos policiales encargados de la investigación de los siniestros, de manera que obtengan con rapidez y rigor los datos necesarios para el ejercicio de su función, garantizando los derechos de las víctimas. Para ello, el documento incluye unas fichas estandarizadas para rellenar toda la información. Además, se insiste en la necesidad de formación adecuada a todos los rescatadores, no sólo en los aspectos propios de sus respectivas profesiones, sino también en el conocimiento del trabajo de los demás y procurarles la asistencia psicológica necesaria por su reiterada exposición a situaciones de alto impacto emocional.
En el texto se detalla cómo intervenir una vez producido el siniestro para garantizar la atención médica y el rescate de las víctimas y, entre otras indicaciones, cómo estacionar los vehículos de emergencias en lugares que eviten nuevos peligros. Así, en cada momento del rescate, hay un “servicio dominante” sobre el que recae el peso de la actuación y al que los demás servicios deberán prestar apoyo.
En definitiva, la Guía de Buenas Prácticas busca la mejora y optimización de los niveles de eficiencia y calidad en las actuaciones de rescate de las víctimas en accidentes de tráfico, estableciendo sistemas de colaboración entre los distintos servicios de emergencia, sobre la base de la atención a las víctimas registradas, y evitar nuevos accidentes de circulación mientras se ejecutan las tareas de rescate necesarias.
En MURUA ABOGADOS nos preocupamos por las víctimas y por sus derechos porque estamos especializados en accidentes de tráfico. No dudes en contactarnos.